El pasado sábado, 16 de Febrero, fue un día de lo más completito. Por la mañana llevé a cabo todas las tareas de cuidado e higiene personal (mascarillas, manicura, depilación...), todas esas tareas que a pesar de ser pesadas, al finalizarlas una se siente de lo más guapa y espectacular.
Después de comer descansé un ratito en el sofá, a veces, la siesta typical spanish es necesaria si deseo aguantar lo que la tarde-noche del sábado me depare.
A las seis de la tarde me fui con mi amiga Silvia al centro comercial a ver un poquito de ropa, la verdad es que habia muchisima gente con la misma idea que nosotras, de modo que nos relajamos, y en lugar de ver ropa como locas, disfrutamos de nuestra tarde de shopping paseando entre perchas y más perchas.
Como no podía volver a casa con las manos vacías, me compré unas zapatillas negras y doradas de
Stradivarius, casualidad que quedaban en mi número, porque eran de rebajas (5,99€). También pequé en
Oysho y me compré un sujetador negro para las camisetas nadadoras y un tanga color carne para un vestido blanco ibicenco que me está esperando en el armario para lucir moreno este verano.
Entre tienda y tienda mi amiga y yo decidimos que aquella noche saldríamos juntas, más aún, quedaríamos para irnos de tapas por la ciudad y ponernos contentillas a base de cervezas antes de irnos a bailar como locas por las discotecas del centro de mi ciudad. A la cena se unieron unos cuantos amigos más, ya que soy de las que opinan que cuanta más gente mucho mejor.